sábado, 24 de diciembre de 2011
Silencio ensordecedor
Un silencio ensordecedor inunda mi habitación vacía. De una forma u otra, he llegado hasta aquí casi sin enterarme, y, sólo ahora, me doy cuenta de lo largo y arduo que ha sido el trayecto. No existen los días buenos, sólo hay días peores que otros. Sentado, contemplo luces que brillan en las calles de forma intermitente y a lo lejos, algún avión despega esporádicamente. La ventana, más que translúcida, parece proyectar el interior de la habitación hacia afuera. ¿Quién dejo salir a los gatos? En la mente, las ideas fluyen con la facilidad con la que un tornado de objetos comunes se abre paso por la llanura. Las fotos son instantáneas que permanecen para siempre. Ahora me planteo si realmente pertenezco a este lugar.
domingo, 13 de noviembre de 2011
11/11/11
Flotando como una pluma en un universo paralelo, me cuesta sincronizar el cerebro con la boca. Tal vez sea idiota, o puede que simplemente sea feliz :)
martes, 1 de noviembre de 2011
Primera entrada
Con una paciencia y concentración imperturbables, escudriño al detalle la mecánica de una lámpara de lava. Su pseudo fluido se dilata y asciende hasta alcanzar su cénit, momento en el cual comienza a enfriarse, se contrae y se precipita al vacío mientras emite una tenue luz. Un proceso que se convierte en un ciclo vicioso. Y eso la consume.
Hacía ya tiempo que no me paraba a cuestionarme el por qué de todas aquellas pequeñas cosas que, en conjunto, lo conforman todo. Me examino cada día, descubriendo que nunca soy el mismo, y en ocasiones ni yo me reconozco. La lámpara siempre realiza el mismo ciclo, pero he aquí que nunca es igual. Me odio por ser tan complejo. A veces desearía ser un simple reloj, limitándome a tan solo dar la hora; pero soy diferente, y no puedo renegar de lo que soy, luego soy una lámpara.
Hacía ya tiempo que no me paraba a cuestionarme el por qué de todas aquellas pequeñas cosas que, en conjunto, lo conforman todo. Me examino cada día, descubriendo que nunca soy el mismo, y en ocasiones ni yo me reconozco. La lámpara siempre realiza el mismo ciclo, pero he aquí que nunca es igual. Me odio por ser tan complejo. A veces desearía ser un simple reloj, limitándome a tan solo dar la hora; pero soy diferente, y no puedo renegar de lo que soy, luego soy una lámpara.
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