Conozco a una chica; ella pone color a mi mundo.
Pero es como un laberinto, donde todas las paredes cambian constantemente.
He hecho todo lo posible para seguirla, con el corazón en mis manos.
Pero ahora empiezo a ver que tal vez no tiene nada que ver conmigo.
¿Ves su piel? Es la misma que ha tenido desde el día que la vi marchar.
Y ahora estoy recogiendo el desorden que ella dejó.
Ella es el peso de todo mi mundo.